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sábado, 21 de febrero de 2026

Una obviedad demasiado olvidada. Por JA Hernández


No sólo las personas sino también las plantas, los animales, no es posible vivir sin convivir. La supervivencia individual exige la compañía y la colaboración. Los seres humanos sabemos que ninguno de nosotros es autosuficiente: todos somos frágiles, débiles, vulnerables y, por lo tanto, interdependientes como personas, como familias, como empresas, como pueblos y como naciones.

Y, además, todos hemos comprobado que el aislamiento nos debilita y puede ser mortal, y que la convivencia y la colaboración son indispensables para la supervivencia individual y colectiva: son unos medios y unos fines en sí mismos. Por eso nos asociamos en grupos o “comunidades” según los intereses, las ideas o las aficiones, y, por eso, la actividad política es necesaria, indispensable e imprescindible.

Necesitamos de los políticos, de personas capacitadas y dispuestas a servir, a ayudar a la sociedad y a cada uno de nosotros para resolver los problemas económicos, sociales y culturales, para resolver los conflictos, las desigualdades de la vida colectiva y para proteger los bienes comunes.

jueves, 19 de febrero de 2026

Disfrutar de la vida a pesar de la fragilidad de la vejez. Por José Antonio Hernández Guerrero



La vida humana, en cualquiera de sus edades, sigue cambiando de manera continua y rápida. Los que ya hemos cumplido algunos años podemos comprobar cómo los ancianos actuales viven de una manera diferente de la que lo hacían nuestros abuelos. Es necesario que la vejez sea objeto de un debate científico, social y político que proponga y facilite un nuevo tratamiento del envejecimiento de acuerdo con la nuevas necesidades y posibilidades individuales, familiares y sociales.

Distinguimos la ancianidad y la vejez, porque no todos los mayores son unos viejos que han perdido la curiosidad, la capacidad de sorpresa, el interés por aprender y las ganas de disfrutar y de reír. La vejez comienza y se acelera cuando se estrecha el horizonte de expectativas, cuando desaparecen los deseos y las ganas de seguir viviendo.

Estimulando la mente y las ansias de aprender, es posible seguir creciendo y participando en la actual sociedad del conocimiento. Los neurólogos han comprobado que la activación del cerebro influye directamente en la salud general de todo nuestro organismo y explican cómo pensando, leyendo y escribiendo se ejerce un estimulante protagonismo familiar, social y culturales.

Para amortiguar las pérdidas generadas por los cambios biológicos, por la jubilación y por la muerte de familiares y de amigos, es imprescindible que estimulemos el equilibrio psicológico participando en actividades creativas y recreativas que frenen el riesgo del avance de la soledad y nos descubran nuevas sendas para seguir disfrutando de la vida a pesar de los razonables miedos ligados a la fragilidad de la existencia.

domingo, 21 de abril de 2024

23 de abril, a las 18:30 evento cultural en Parroquia San Vicente de Paúl de Cádiz.

 


El próximo martes, 23 de abril, a partir de las 18:30 participaremos del evento cultural organizado por la asociación de Vecinos Segunda Aguada en honor a D. José Antonio Hernández Guerrero con motivo del Día Internacional del libro.
D. Pedro Payán Sotomayor presentará el evento, que amenizaremos con diversas obras musicales.
¡Allí te esperamos!

sábado, 18 de julio de 2020

Un libro oportuno, importante y necesario en momentos de confusión. Por JA Hernández


Tras la atenta lectura de esta obra colectiva, coordinada por las profesoras Lourdes Flamarique y Claudia Carbonell, me permito adelantar mi conclusión: es un libro oportuno, importante y necesario. Oportuno porque nos llega en un momento en el que se ha extendido la impresión de que la verdad y las verdades han perdido sus valores; importante porque aborda las consecuencias graves de su devaluación en la vida individual y colectiva; y necesario porque nos advierte cómo esta corriente socaba los fundamentos de las convicciones que sustentan y orientan las tareas profesionales, las relaciones sociales, las ideologías políticas y las convicciones religiosas. En resumen, porque tiene mucho que ver con nuestra vida individual y con nuestro bienestar colectivo.


El análisis de la doctora Carbonell titulado “El arte de la verdad en el espacio público” constituye, a mi juicio, una base epistemológica sólida para calibrar la importancia irrenunciable de la búsqueda de la verdad y, como consecuencia, el fundamento de la necesidad y de la obligación de denunciar esa tendencia creciente a devaluarla lógica, dialéctica y retóricamente. Sí, la Retórica, la Dialéctica y la Ética son tres disciplinas clásicas que han de seguir siendo reivindicadas en la actualidad como herramientas imprescindibles para una “educación” humana y humanista: para la formación del pensamiento, de la palabra y de los comportamientos. No olvidemos que la verdad tiene mucho que ver con la bondad, con la belleza y, por lo tanto, con vida humana o, en otras palabras, con la felicidad y con el bienestar.


Como indica Juan A. Nicolás, la palabra “posverdad” se ha puesto de moda hasta tal punto que no sólo inunda los medios de comunicación y las redes sociales sino que también contagia los debates políticos e, incluso, las reflexiones de psicólogos, sociólogos, antropólogos, historiadores, artistas, escritores y filósofos. Las consecuencias más visibles y, al mismo tiempo más peligrosas, son las generalizadas convicciones de que nada es verdad o de que todo es mentira. El hecho constatado es que asistimos a una creciente despreocupación por la firmeza en unas ideas que proporcionen guías en el pensamiento y orientaciones en los comportamientos.


En mi opinión, el valor más relevante de esta publicación estriba en su dimensión multidisciplinar, en la convergencia de sus análisis desde las diferentes perspectivas filosófica, retórica, dialéctica, psicológica, sociológica, ética, pedagógica, histórica y antropológica. Hemos de tener en cuenta que esta creciente invasión de escepticismo conduce directamente a un nihilismo que amenaza el equilibrio y el bienestar personal, y perturba la convivencia y la colaboración social. Como bien explica Mikel Ortiz Blanco, en una sociedad en la que los acuerdos no valen se genera una constante incertidumbre que impide su más elemental funcionamiento. Sí -profesoras Flamarique y Carbonell- la verdad importa todavía a pesar de los ecos que, en los medios de comunicación social, repiten las voces de esos ¿ingenuos? líderes que tratan de convencernos de lo contrario.