martes, 27 de octubre de 2026

El sentido de la vida en los mayores


Recientemente, la plataforma Som Salut Mental 360 ha elaborado el informe Miradas. Respuestas a los desafíos de la salud mental en las personas mayores, documento impulsado por la orden hospitalaria San Juan de Dios España y la Fundación  Hospitalarias. 65YMAS se ha hecho eco de esta publicación en un artículo firmado por el periodista Noel Castro.

En el informe se destacan, entre otras cuestiones, los determinantes psicosociales de la salud mental de las personas mayores, tema al que el profesor Manuel Sánchez Pérez, director de la Cátedra de Psicogeriatría UAB-FH y presidente de la Sociedad Española de Psicogeriatría, dedica un apartado. Sánchez escribe que la soledad y el aislamiento social se asocian con una peor salud mental y física, incluidos el alcohol y el abuso de drogas, tendencias suicidas, mala nutrición, estilo de vida sedentario, trastornos del sueño y empeoramiento funcional global. Y, más adelante, agrega un punto que, en mi opinión, es de especial relevancia: el sentido de la vida. Este se podría definir como el valor y la importancia atribuida a la propia vida y el significado central de la propia existencia personal.  El significado de la vida influye en el bienestar psicológico, el optimismo, la satisfacción con la vida, la autoeficacia, así como la salud física y mental. Las personas con un alto nivel de significado en la vida presentan más felicidad, menos depresión, ansiedad y estrés, señala Sánchez Pérez.

Preguntarnos por el sentido de la vida es interrogarnos sobre aquello que nos ayuda a vivir aun cuando nos encontremos frente a circunstancias absolutamente adversas o trágicas, como las que sufrió el psicólogo Víctor Frankl, prisionero en el campo de concentración de Auschwitz. Frankl escribió un libro, El hombre en busca de sentido, publicado en España en el año 1979, en el que explicaba su experiencia en el campo de exterminio. En el prólogo, escrito por Gordon W. Allport, se escribe que Frankl sintió en su propio ser lo que significaba una existencia desnuda. Transcribo las palabras del autor: “Literalmente hablando, lo único que poseíamos era nuestra existencia desnuda. ¿Qué otra cosa nos quedaba que pudiera ser un nexo material con nuestra existencia anterior? Por lo que a mí se refiere, tenía mis gafas y mi cinturón, que posteriormente hube de cambiar por un pedazo de pan”. De esa existencia anterior cabe añadir que Frankl había perdido a sus familiares más próximos: sus padres, su hermano, incluso su esposa, habían muerto en los campos de concentración o fueron enviados a las cámaras de gas, de tal suerte que, salvo una hermana, todos perecieron. ¿Cómo pudo él —que todo lo había perdido, que había visto destruir todo lo que valía la pena, que padeció hambre, frío, brutalidades sin fin, que tantas veces estuvo a punto del exterminio—, cómo pudo aceptar que la vida fuera digna de vivirla?

En efecto, ¿qué puede hacer un ser humano cuando, de pronto, se da cuenta de que no tiene "nada que perder excepto su ridícula vida desnuda"? Pero, ¿acaso no es esta la realidad de los niños de Gaza, del Cuerno de África o del Sahel? ¿Qué sentido puede tener para ellos la vida cuando el hambre sacude sus estómagos vacíos? Y, situándonos en los mayores, ¿qué sentido darle a la propia vida cuando lo han perdido todo o casi todo, cuando están solos en su vivienda o en la residencia, cuando ya no reciben visitas ni nadie se acuerda de ellos salvo, eso sí, cuando unos voluntarios de Cruz Roja o de Amigos de los mayores, llaman a su puerta para desearles feliz Navidad?

Sí, la vida conlleva sufrimiento, incluso para aquellos billonarios que sueñan con organizar viajes a Marte. Tampoco ellos, unos pocos, están a salvo del sufrimiento, pero, como alguien escribió, sobrevivir es hallarle sentido al sufrimiento. Sin embargo, nadie puede decirle a nadie en qué consiste este objeto: cada uno debe hallarlo por sí mismo y aceptar la responsabilidad que su respuesta le dicta. Si triunfa en el empeño, seguirá desarrollándose a pesar de todas las indignidades. Frankl gustaba de citar a Nietzsche: "Quien tiene un por qué para vivir, encontrará casi siempre el cómo".

Sí, y ese cómo no puede desligarse de otro concepto relevante: el sentimiento de comunidad, desarrollado por Alfred Adler, discípulo de Freud. Adler escribió que al llegar al mundo no encontramos en él sino aquello con que nuestros antepasados han contribuido a la evolución y al progreso de la humanidad y que ya este mero hecho bastaría para ilustrarnos sobre el modo de fluir de la vida y sobre la manera cómo nos acercamos a un estado en que cada vez son mayores las aportaciones al bienestar común, en que la capacidad de cooperación crece de día en día y que el individuo se siente, en mayor grado que antes, como parte de una totalidad.

Claro que, para que esto sea factible, para que todo ser humano, aun cuando haya cumplido noventa años y su salud se halle en estado precario, se pueda beneficiar de ese sentimiento de comunidad, es necesario, en mi opinión, que otros le reconozcan lo que ha aportado, y no me refiero a que deba colocarse su nombre en la placa de una calle o plaza, sino al hecho de que desde su más próximo entorno se le tenga en cuenta, que se le llame por su nombre y no por el número de cama que ocupa en una residencia o centro sociosanitario, que sus familiares le recuerden aquel día en que se reunieron todos alrededor de una mesa para celebrar un aniversario, no necesariamente el de él o ella; que, de vez en cuando, alguien le hable de aquellos días en los que compartieron alegrías o sufrimientos. En definitiva, que alguien o algunos le hagan sentir que sigue vivo y que forma parte de la comunidad. Ese “ser para otros” es la base, el fundamento de todo sentido de vida, es lo que nos sostiene, lo que nos hace decirnos a nosotros mismos: “¡Qué alegría, hoy también puedo ver el sol!”.


viernes, 23 de octubre de 2026

"CUARTERONI Y LOS PIRATAS MALAYOS" DE ALICIA CASTELLANOS


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Carlos Cuarteroni, marino-geógrafo, cartógrafo, políglota, comerciante de la Carrera de Manila, pescador de perlas y carey y obispo de Labuán, protagonizó en la segunda mitad del siglo XIX una hazaña extraordinaria. En 1842, tras una perseverante búsqueda encuentra un barco inglés hundido en el mar de la China lleno de lingotes de plata. Inmensamente rico abandona su vida anterior y se impone la misión de liberar a los cientos de cautivos filipinos de los piratas moros-malayos, esclavizados en las numerosas islas que rodean Borneo. Al mando de su goleta “Mártires de Tun-king” se presentaba en los puertos piratas más peligrosos y temidos por los europeos y, tras pagar sus rescates correspondientes, les devolvía a sus lugares de origen. Los enfrentamientos en alta mar con los piratas, las intrigas del gobernador inglés de Labuán, la desconcertante actitud del sultán de Brunei o la arrogancia del rajá de Sarawak constituyen el trasfondo de su lucha diaria en pro de la libertad y los derechos humanos. 

En este libro se narra la experiencia de un hombre que convivió en soledad entre el mundo cristiano y el Islam, así como con las tensas relaciones entre europeos en plena era del imperialismo colonial en el Pacífico Sur. Su polifacética vida queda recogida en esta rigurosa biografía; una historia increíble pero real la de este español, coetáneo del rajá inglés de Sarawak. Las páginas de esta obra superan la fantasía de autores como Emilio Salgari, quien parece ser que se inspiró en los escritos histórico-geográficos del capitán Cuarteroni para su novela “Sandokán. Su sacrificada vida, de entrega y valentía afrontando todo tipo de peligros, convierten a Carlos Cuarteroni en uno de los personajes más valientes y generosos del siglo XIX. 

Alicia Castellanos Escudier 


Autora: Alicia Castellanos Escudier (1946-2017) historiadora y escritora, fue licenciada en Geografía e Historia y doctora enHistoria de América por la Universidad de Cádiz. Su principal línea de investigación estuvo centrada  en la presencia española en el Extremo Oriente, especialmente en  Filipinas y Borneo, temas sobre los que cuenta, entre otras, con las siguientes publicaciones: Filipinas: De la insurrección a la Intervención de EEUU, (Madrid, 1998); Los dominicos en el contexto anticlerical de la Revolución de Filipinas, (Puerto Rico, 1998); Cuarteroni y los piratas malayos, (Madrid, 2004); Las Indias Orientales españolas ante el imperialismo de las grandes naciones (1850-1896), (Cádiz, 2007); “Las Compañías disciplinarias en la colonización de Mindanao” (Sevilla, 1997); “El impacto de la independencia de México en Filipinas”, (Madrid, 1999);  “Borneo en la consolidación de la presencia de España en Filipinas”, (Madrid 2012); “Representantes de Filipinas en las Cortes de Cádiz”, Cádiz, 2012; “Las primeras expediciones españolas a Borneo en el siglo XVI”, (Sevilla 2014).  
Asimismo, escribió cuarenta biografías para el Diccionario Biográfico Español, publicado por la Real Academia de la Historia (2009-2011), entre las que cabe destacar las de los principales artífices de la Revolución de Filipinas (José Rizal, Emilio Aguinaldo, Andrés Bonifacio, Apolinario Mabini, Pedro Paterno, Luna Novicio…etc.). Fue Académica de Número de la Real Academia Hispano Americana, así como directora de la Revista Hispanoamericana. Miembro de la “Asociación Española de Americanistas” y del grupo de investigación de la Universidad de Cádiz (España) “Grupos de poder en la Baja Andalucía Moderna”

Ya ha salido a la venta en internet el libro de Cuarteroni, la edición nueva, con nuevo diseño de portada, el barco que quería mucho y tuvo que quemar, el rojo del color de las llamas, que reflejan su dolor y sacrificio.


martes, 20 de octubre de 2026

21 DE OCTUBRE A LAS 19H EN IES ISLA DE LEÓN


¿Qué nos cautiva de la ópera? ¿Cómo es posible que nosotros, mujeres y hombres modernos del siglo XXI, con nuestras prisas y nuestro ritmo de vida trepidante consigamos sentarnos en la butaca por tres, cuatro y hasta cinco horas con el único objetivo de escuchar?

A lo largo de una hora y media intentaremos responder a estas dos preguntas, deleitándolos con LA BELLEZA DE LA ÓPERA y compartiendo CINCO RAZONES PARA AMARLA y que hacen que nos cautive tanto.

Te aseguro que pasaremos un rato maravilloso, con las mejores emociones, con las mejores óperas, con la mejor música, con las mejores voces. Anótalo en tu agenda. 

27 DE OCTUBRE A LAS 20.15H Ballet Manon - Directo desde The Royal Ballet EN LOS CINES DEL CORTE INGLÉS DE CÁDIZ

 


COMPRA DE ENTRADAS

  • Compañía: The Royal Ballet
  • Coreografía: Kenneth MacMillan
  • Música: Jules Massenet
  • Orquestación: Martin Yates
  • Diseño de escenografía y vestuario: Nicholas Georgiadis
  • Diseño de iluminación: Jacopo Pantani
  • Orquesta: Orchestra of the Royal Opera House
  • Producción: The Royal Ballet
  • Teatro: Royal Opera House, Londres
  • Duración aproximada: 2 horas y 45minutos

Equipo artístico

  • Director musical: Koen Kessels
  • Asistente de coreografía: Julie Lincoln
  • Reposición coreográfica: Christopher Saunders

Reparto principal

  • Manon: Yasmine Naghdi
  • Des Grieux: William Bracewell

Sinopsis En los bajos fondos del París del siglo XVIII, el dinero lo gobierna todo. Manon se debate entre el amor sincero que le ofrece el joven estudiante Des Grieux y la riqueza y el lujo que promete la alta sociedad parisina. Atrapada entre ambos mundos, su historia se convierte en un intenso viaje de pasión, ambición y tragedia.

La producción Manon es una de las obras más emblemáticas de Kenneth MacMillan y una de las grandes producciones del repertorio de The Royal Ballet. Basada en la novela L'Histoire du Chevalier des Grieux et de Manon Lescaut de Abbé Prévost, la coreografía traslada al escenario la intensidad psicológica y emocional de sus protagonistas. La partitura utiliza música de Jules Massenet, orquestada por Martin Yates, mientras que la escenografía y el vestuario de Nicholas Georgiadis recrean el lujo y la decadencia del París del siglo XVIII.

Aspectos destacados

  • Ballet en tres actos de Kenneth MacMillan.
  • Basado en la novela L'Histoire du Chevalier des Grieux et de Manon Lescaut de Abbé Prévost.
  • Música de Jules Massenet, con orquestación de Martin Yates.
  • Escenografía y vestuario de Nicholas Georgiadis.
  • Dirección musical de Koen Kessels.
  • Reparto encabezado por Yasmine Naghdi y William Bracewell.
  • Producción de The Royal Ballet, retransmitida en directo desde la Royal Opera House de Londres.