sábado, 21 de febrero de 2026

Una obviedad demasiado olvidada. Por JA Hernández


No sólo las personas sino también las plantas, los animales, no es posible vivir sin convivir. La supervivencia individual exige la compañía y la colaboración. Los seres humanos sabemos que ninguno de nosotros es autosuficiente: todos somos frágiles, débiles, vulnerables y, por lo tanto, interdependientes como personas, como familias, como empresas, como pueblos y como naciones.

Y, además, todos hemos comprobado que el aislamiento nos debilita y puede ser mortal, y que la convivencia y la colaboración son indispensables para la supervivencia individual y colectiva: son unos medios y unos fines en sí mismos. Por eso nos asociamos en grupos o “comunidades” según los intereses, las ideas o las aficiones, y, por eso, la actividad política es necesaria, indispensable e imprescindible.

Necesitamos de los políticos, de personas capacitadas y dispuestas a servir, a ayudar a la sociedad y a cada uno de nosotros para resolver los problemas económicos, sociales y culturales, para resolver los conflictos, las desigualdades de la vida colectiva y para proteger los bienes comunes.

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