Blog que complementa el módulo MÚSICA Y TIC en el siglo XXI" del AUM de la UCA
martes, 18 de mayo de 2021
viernes, 14 de agosto de 2020
Las familias y el curso escolar. Por Rafael Sánchez Saus
Hace un par de días, Carlos Colón advertía, desde estas mismas páginas, de la improvisación y falta de criterio que se adivina en las declaraciones de los responsables políticos ante el ya inminente nuevo curso escolar. No debemos sorprendernos demasiado porque esta viene siendo la tónica en todo lo que afecta a la pandemia y sus consecuencias, no importa de qué asunto concreto se trate. Este ir a trancas y barrancas tiene un doble efecto, a cuál más pernicioso: desde luego, aumenta el desastre social que el coronavirus está suponiendo; pero, por otra parte, hace que el sufrido ciudadano perciba en la crisis una gravedad aún mayor de la que objetivamente ya tiene. Surge así una reacción de temor, de indefensión ante el impacto de un mal aplastante de cariz casi bíblico. Lo que no es sino consecuencia del mal gobierno, curiosamente contribuye a diluir las responsabilidades de los mandatarios y es asumido por las buenas gentes en términos de autoculpa, de pecado colectivo que todos debemos purgar.
La posibilidad de que los niños no puedan acudir a los colegios en sus horarios normales, que se maneja con frivolidad característica por la Administración, los medios y los diversos sindicatos del mundo de la enseñanza, sería, sin embargo, un desastre inasumible para millones de familias que se verían imposibilitadas de conciliar la atención a sus hijos con la de sus trabajos. Trabajos que, no lo olvidemos, rinden impuestos y sostienen el debilitado entramado económico y de atención social. No todo el mundo puede echar mano de los sacrificados abuelos ni, aún menos, dado el nivel de ingresos de las parejas jóvenes, recurrir a ayuda remunerada. El teletrabajo es visto por algunos como una tabla de salvación, pero ni es posible para la gran mayoría ni es deseable en modo alguno que se establezca como forma ordinaria de solución de este tipo de problemas. Cabe preguntarse en qué están pensando las asociaciones de padres de familia que todavía, pese al angustioso panorama para tantos, no alzan su voz.
Muchos nos espantamos de la brutal crisis de natalidad que padecemos en España, pero tener hijos es hoy un pésimo negocio sin la menor compensación social. Situaciones como la que ahora amenaza a los padres lo demuestran. ¿Cómo es posible que nadie, empezando por partidos políticos que se dicen tan preocupados por la gente, esté solicitando ayudas o desgravaciones fiscales para quienes no tengan más remedio que apelar a la contratación de cuidadores?
lunes, 10 de agosto de 2020
CORROMPER A UN REY. Por Rafael Sánchez Saus, catedrático de Historia de la UCA
¿Se puede corromper a un rey? Es tema viejo en la literatura política y en la cronística cortesana de todas las épocas, desde el canciller López de Ayala o el vitriólico Alonso de Palencia, y un tópico para poder explicar el desastre final de un reinado. ¿Cómo se corrompe a un rey?
Juan Carlos I desarrolló sus indudables aptitudes como monarca constitucional mientras se sintió escrutado en su poco cómoda posición como sucesor del hombre innombrable a quien debía el trono. A la tensa relación con Adolfo Suárez, por razones que casi hacen sonreír a la vista de las puñaladas actuales a don Felipe y a la institución, le siguió un largo tiempo de vino y rosas con los verdaderos dueños del poder, el PSOE y la nueva oligarquía mediática, financiera y empresarial que se fue generando en aquellos años de felipismo. La fórmula rozaba la perfección: el socialismo hegemónico se abstenía de cualquier cuestionamiento de la Monarquía y de su titular; éste ofrecía la imagen internacional requerida y, tras el 23-F, garantizaba el control de los sectores que podrían haberse movilizado ante el declarado y cumplido propósito de ir hacia una España "que no la conociera ni la madre que la parió". Los regímenes no se construyen con lealtades inquebrantables ni amores a primera vista, sino con alianzas entre los inicialmente hostiles, soldadas con intereses que pronto devienen afectos. El verdadero régimen del 78 no nace con la Constitución, sino merced a ese entendimiento que nadie después pudo o supo igualar, entre un rey venido del franquismo y un presidente socialista.
Aquella historia terminó en la orgía de corrupción económica y demolición de valores y costumbres que caracterizó a la sociedad política de los 90, la que, desde entonces, ha ido minando la vida española en todas sus facetas. ¿Iba ser el Rey el único que no se forrara, que no saltara de cama en cama? Los interesados en que fuera uno más de la partida eran los mismos que le procuraban la total omertá de los medios, un blindaje con el que no hubiera podido soñar ningún rey absoluto. Cuando esa complicidad dejó de interesar, el resquebrajamiento fue inevitable, y con él la ignominia. Ahora, el ensayo de Monarquía ejemplar de Felipe VI se hace muy difícil: un Rey modélico no puede tejer alianzas con dirigentes entregados a la mentira, el sectarismo y la vulneración del estado de Derecho en un país de elites apátridas y moralmente arrasado.
viernes, 7 de agosto de 2020
"VERANO ROTO". Por Rafael Sánchez Saus, catedrático de la UCA
Cuando el proteico Manuel Fraga Iribarne -así era mencionado siempre, con los dos apellidos, en los telediarios de sus tiempos de ministro de Información y Turismo- acuñó el famoso "España es diferente", acertó de lleno desde distintos ángulos. Primero, desde el obvio del reclamo turístico en un mundo, el de los viajeros, que siempre ha buscado y busca cierta emoción controlada; en segundo lugar, justificaba la singularidad política de la España de entonces y la reducía a una mera cuestión de personalidad nacional, banalizando el prejuicio antifranquista de buena parte de los europeos; por último enlazaba con una intelectualmente prestigiosa, aunque tópica, visión de España, vigente desde el Romanticismo. Pleno total en tiempos ajenos al marketing, y no hay más que volver a los anuncios comerciales de la época para comprobarlo.
Pero es que, además, hay mucho de perenne verdad histórica en el "España es diferente", y por ello lo sigue siendo después de cuarenta años de sostenido esfuerzo para homologarse en todo -incluso en lo no siempre bueno- con el entorno que aquí importa, que es siempre Europa y ni tan siquiera toda ella. Lo hemos visto de forma aplastante durante la pandemia y en la reacción ciudadana, tan llena de sombras y luces. El sentido de la solidaridad de la gente por un lado, la desastrosa gestión sanitaria por otro, consistente en esencia en confinar a toda la población como si estuviese enferma y en desatender a quienes de verdad lo estaban, podían estarlo o constituían grupos de riesgo. Así se ha conseguido el resultado de ser el país con más muertos y afectados y, al mismo tiempo, el arruinado más a conciencia.
Para completar el cuadro, el verano que se prometía de normalidad y recuperación está siendo, de forma ya casi irreversible, el de los proyectos frustrados y los sueños rotos. Se nos imponen cuarentenas internacionales, se promueve y se extiende el miedo más irracional, se suceden las suspensiones de viajes, de compromisos o iniciativas sociales o empresariales, se va cavando día a día el hoyo. Y se vuelve a fracasar con la prevención de brocha gorda: universal mascarilla insufrible y pocos rastreadores, mucho decreto y multas para simples paseantes al borde de la asfixia y muy pocas ganas de ejercer la autoridad ante las masas asilvestradas que provocan situaciones de peligro objetivo. ¿Puede salir algo bueno de todo esto? Mi sentido providencialista de la vida y de las cosas se tambalea.
viernes, 15 de febrero de 2019
SÁBADO 16 A LAS 11 H CONFERENCIA DE RAFAEL SÁNCHEZ SAUS. SALÓN PARROQUIAL DE SAN JOSÉ ARTESANO DE SAN FERNANDO
Cada uno de nosotros, viendo la necesidad de nuestro mundo, ha de preguntarse por su propia vocación. Y aquí no valen las excusas de valgo o no valgo, soy mejor o peor, puedo más o puedo menos...
¡Todos están invitados!




