Cuando una persona fallece, sus herederos tendrán que decidir si aceptan o rechazan los bienes y uno de los errores más frecuentes que pueden surgir es cuando comienza realmente el proceso hereditario. Aunque muchas personas asocian el inicio de la herencia a la lectura del testamento, la visita al notario o el reparto de los bienes, la realidad jurídica es otra: la sucesión se inicia en el mismo instante en que se produce el fallecimiento.
Se trata de un aspecto poco conocido, pero con importantes consecuencias legales y fiscales para quienes están llamados a heredar.
En el ámbito del Derecho de Sucesiones, la muerte de una persona es el hecho que provoca la apertura automática de la herencia. Desde ese momento nace el derecho de los herederos a aceptar o rechazar la herencia, independientemente de que todavía no se haya realizado ningún trámite formal.
A partir de la fecha de defunción comienza un proceso que culminará con la adjudicación de los bienes, derechos y obligaciones que formaban parte del patrimonio del fallecido.
Sin embargo, que la sucesión se abra no significa que los herederos pasen a ser propietarios de manera inmediata. Para ello será necesario completar los trámites correspondientes y formalizar la aceptación de la herencia.

La fecha clave
La fecha del fallecimiento tiene una relevancia especial porque es la que determina numerosos efectos jurídicos.
Por ejemplo, es el momento que se toma como referencia para calcular los plazos relacionados con el Impuesto sobre Sucesiones. También sirve para determinar quiénes tienen derecho a heredar y cuál era la composición del patrimonio hereditario en el instante en que se produjo la muerte.
Por este motivo, los especialistas recomiendan conservar toda la documentación relacionada con la defunción y comenzar cuanto antes a recopilar información sobre la situación patrimonial del fallecido.
Antes de aceptar, conviene analizar la herencia
Los expertos insisten en la importancia de no precipitarse. Antes de aceptar una herencia, es aconsejable conocer con detalle qué bienes forman parte de ella, pero también si existen deudas, préstamos pendientes, avales u otras obligaciones económicas.
En España, aceptar una herencia implica asumir tanto el activo como el pasivo hereditario. Por ello, en los casos en los que existan dudas sobre la situación económica del fallecido, puede ser recomendable estudiar alternativas como la aceptación a beneficio de inventario. Esta fórmula permite que las deudas se satisfagan con los bienes heredados sin comprometer el patrimonio personal del heredero.

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